Salud en México: rumbo al 2024

 

Los datos señalan un preocupante declive en el sistema de salud del país, tanto en lo que respecta a la vulnerabilidad de la población como al acceso y suministro de servicios médicos.

 

El sector público de salud en el país ha experimentado un deterioro en indicadores clave, según revelan los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en México (Ensanut) y la medición de la pobreza multidimensional realizada por el Coneval, entre otras fuentes.

En 2022, el número de personas sin acceso a servicios de salud llegó a 50.3 millones, lo que equivale al 39.1% de la población. Esto representa un incremento del 151% (30.3 millones más) en comparación con 2018. Este aumento se atribuye en gran medida a los cambios estructurales en el sistema de salud, como la transición del Seguro Popular al Insabi y, más recientemente, al Órgano Público Descentralizado (OPD) IMSS-Bienestar. Al mismo tiempo, ha aumentado la proporción de personas que buscan atención médica en servicios privados, incluso si están afiliadas a servicios de salud públicos, pasando del 46% en 2018 a casi el 60% en 2022.



Esta tendencia ha resultado en un aumento en el gasto directo de las familias en salud, afectando de manera desproporcionada a los segmentos más vulnerables de la población. El gasto promedio de los hogares en salud aumentó un 31% en 2022 en comparación con 2018, principalmente debido al uso de servicios de salud privados y la compra de medicamentos. Es relevante destacar que en 2022, más de 15 millones de recetas no fueron surtidas de manera efectiva en instituciones de seguridad social.


Aunque el Coneval destaca avances en la lucha contra la pobreza, en gran medida atribuidos al aumento de los ingresos familiares, es esencial reconocer que estos logros se ven empañados cuando una parte significativa de ese ingreso adicional debe destinarse a cubrir gastos de salud.

 

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