Los datos señalan un preocupante
declive en el sistema de salud del país, tanto en lo que respecta a la
vulnerabilidad de la población como al acceso y suministro de servicios médicos.
En 2022, el
número de personas sin acceso a servicios de salud llegó a 50.3 millones, lo
que equivale al 39.1% de la población. Esto representa un incremento del 151%
(30.3 millones más) en comparación con 2018. Este aumento se atribuye en gran
medida a los cambios estructurales en el sistema de salud, como la transición
del Seguro Popular al Insabi y, más recientemente, al Órgano Público
Descentralizado (OPD) IMSS-Bienestar. Al mismo tiempo, ha aumentado la
proporción de personas que buscan atención médica en servicios privados,
incluso si están afiliadas a servicios de salud públicos, pasando del 46% en
2018 a casi el 60% en 2022.
Aunque el
Coneval destaca avances en la lucha contra la pobreza, en gran medida
atribuidos al aumento de los ingresos familiares, es esencial reconocer que
estos logros se ven empañados cuando una parte significativa de ese ingreso
adicional debe destinarse a cubrir gastos de salud.

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